"Cuando uno viaja, siente de una manera muy práctica el acto de renacer. Se está frente a situaciones nuevas, el dia pasa más lentamente y la mayoría de las veces no se comprende ni el idioma que hablan las personas. Exactamente como una criatura que acaba de salir del vientre materno. Con esto, se concede muchas más importancia a las cosas que nos rodean, porque de ellas depende nuestra propia supervivencia. Uno pasa a ser más accesible a las personas, porque ellas podrán ayudarnos en situaciones difíciles. Y recibe con gran alegría cualquier pequeño favor de los dioses, como si eso fuese un episodio para ser recordado el resto de la vida.
Al mismo tiempo, como todas estas cosas son para nosotros una novedad, uno ve en ellas solamente lo bello y se siente más feliz por estar vivo..." (Paulo Coelho)

viernes, 13 de diciembre de 2013

"India..."

Como un gran escritor dijo una vez embriagado de ron: “…Esto es un barrizal de codicia…” (Y del Fango surge la flor de loto…) Podría de alguna manera explicar lo que es este país.  Pero sería también como si alguien que ha perdido la vida explicara lo que debe ser el acto de morir. Es tan intenso, surrealista y subjetivo el sentimiento que te provoca, que te volverías completamente loco intentando buscar una palabra, una frase o un puto texto de mil palabras que pudiera acercarse a la idea de que un lugar así exista sobre la tierra.

Te remueve tanto que hay veces que crees de verdad que estas perdiendo la cabeza. Es un planeta esquizoide de seres humanos que sobreviven como zombies que se alimentan de otros. El silencio solo se encuentra a miles de metros de altura. No se duerme, ni se come, ni se bebe. No hay espacio para nadie e incompresiblemente todos encuentran un lugar. Es un perro moribundo, una bombilla fundida, unos ojos negros sobre niebla ocre, es la sociedad en carne viva, es una dentadura roja y sangrante, es un dominó humano de supervivencia… Suena como el infierno sobre la tierra y muchas veces hasta yo me pregunto que mierda hago aquí. Pero nunca en mi vida, y en ningún otro sitio, he visto un lugar, o lugares (fuera de las fronteras políticas), porque este es un país de países, que como túneles del tiempo en pocas horas te llevan a otra obra de actores irreconocibles, lenguas ininteligibles, historias irrepresentables, y un sin fin de colores, sabores y sonidos de agitan el alma de la cabeza a los pies. No puedes otra cosa que abrir los ojos en su máximo exponente y dejarte cautivar, dejarte llevar en una marea de situaciones absurdas e imágenes Kafkianas.  Es la belleza más oscura.

Nunca me fue tan difícil diferenciar entre lo que es real o no, la verdad y la mentira, lo falso y lo auténtico, lo bueno y lo malo… ¿Qué es? Intentar explicárselo es como nacer hacia adentro, hacia las profundidades de la nada. Nada es, funciona de esta manera, y sin embargo, es un mecanismo oxidado, viejo y moribundo que funciona y se renueva sin ayuda de nadie, como si el propio caos tuviera la facultad de reinventarse y progresar. A pasos de gigante arrasa con toda lógica y se abre paso a un mundo que nada tiene que ver con las raíces de su árbol sagrado.

¿Como hizo aquel Dios llamado Ghandi para llegar a organizar este mosaico infinito de realidades? El mérito es verdaderamente insuperable. Creo que hasta el anarquista más radical soñaría aquí a veces con cierto orden hipócrita y mentiroso, con un suspiro de tranquilidad para poder creérselo.

 “Nadie llega a conocerse a sí mismo hasta que no viajas a la India…” Dijo Boyle. Y aunque a veces, mientras subes a lo más alto de la montaña y crees que empiezas a entender algo, llegas a la cima y ves abrirse al horizonte las costillas punzantes del esqueleto de la tierra. Y para todo amante de la mochila cosida a la espalda no hay otro lugar sobre la tierra que te exponga de maneras más diferentes y reiteradas tus límites físicos, sicológicos y espirituales. Y por eso la amas, y como amas, la odias y es tan frágil la línea que desequilibra tu ser y creces a cada paso, con cada persona y la sabiduría de la realidad que no tiene telón ni descanso.

 No pienses, ni pidas explicaciones occidentales porque la respuesta tiene otra boca diferente que sonríe del otro lado del espejo. Pero que nadie se confunda, esto son solo palabras, palabras dictadas desde la pura ignorancia buscando lógica entre tanto desconcierto, quizás la manera que tiene uno de desahogarse, una llamada al insaciable buscador que intenta contar a que saben los cuentos…


…Desde India con amor…

lunes, 9 de diciembre de 2013

"Mi terracita bajo el árbol de la noche..."

Recuerdo cuando lloraba de puro amor. Cuando la agarraba por primera vez con fuerza. Cuando la abrazaba tenso y sin respirar. Cuando cerraba los ojos, contraídos y sin pensar. Casi sin respirar para que nunca se fuera, para que durara siempre ese momento, congelar el tiempo allí, en aquella habitación a oscuras cuando lloraba sin poder parar. Me dolía de felicidad y no sabía que hacer con tantos sentimientos. Me recorrían todo el cuerpo y lo único que yo podía hacer era abrazarla fuerte para poder decirle lo que no podía expresar con palabras, y cerraba fuertemente los ojos para no ver nada, solo sentir aquel regalo de la nada, el amor en su máxima expresión. Fue hace ya muchos años cuando empecé a despertar, a caminar mientras se me estiraban los huesos del crecimiento, me salían los primeros pelos en el cuerpo y el sol brillaba intenso. La primavera olía a mar y yo no sabía a donde, miraba al cielo buscando el punto más lejano. Sentía curiosidad por todo lo que me rodeaba, inconsciente me movía sin dirección, solo sabía que buscaba. Cogí la maleta de mis padres con la mano temblorosa y lo dejaba todo, TODO, hasta aquella habitación a oscuras con el sentimiento roto y al horizonte el olor a mar. A veces me vienen todos estos recuerdos hasta aquí, en la coronilla de la tierra. A veces también olvido y me duermo, se me olvida la primavera y el frío, camino con los huesos fuertes y los pies curtidos después de intensas tormentas, tifones, playas tropicales, terremotos ¡Hola!... ¡Adiós!... ¿Where u from?... miles de caras de las que ya no recuerdo su nombre, ya estoy muy lejos, lejos de ti, de ti y de ti… lejos de la máquina y mas cerca del cielo. No es más feliz el que mas sonríe, y en la gran montaña rusa subo a kilómetros por hora sin parar, brazos abiertos y ojos cerrados, siempre con fuerza para no ver nada, solo sentir, sentir con la boca del estomago y buscar la manera para no olvidar, no olvidar nunca que debo mantenerme despierto, que me hago mayor, pero no viejo, que han pasado los años desde aquella mano temblorosa. En silencio cruzaba el país, sin saber de donde provenían esas ganas de volar, confundido y aterrado. Leí o escuché, o igual me imaginé: “Haz todos los días algo que te de miedo…” ¡Miedo hijoputa! ¿De dónde vienes tú?.. Recuerdo después de la mano temblorosa, sentado en aquella terraza, bajo el árbol de la noche, sin vistas, ni compañía, no me hacían falta cuando encontré la respuesta de ninguna pregunta y me sentí el hombre más feliz sobre la tierra ¿Que tenía yo entonces que no tuvieran los demás? No quería aquella terraza para mí solo, quería sentar a todo el mundo allí y que estuvieran conmigo, compartir con todos los que se quedaron atrás, pero estaba solo y seguí solo; a veces rodeado de gente, otras veces contigo, pero siempre solo… A veces me dolían los pies, pero no podía dejar de caminar porque al final siempre encontraba aquella terraza bajo el árbol de la noche: en “Playa cangrejo”, en el fuego de Varkala, en la respiración de un elefante dormido, en las aguas cristalinas de mi pequeño paraíso, en tu mirada o en el sol, donde tú quieras… Me enfadaba mucho no poder sentaros a todos en mi terraza, era como probar la manzana del paraíso solo con la serpiente que a veces era mi única amiga. Pero volver, que a veces era lo más duro, y ver que el tiempo pasa en las pequeñas arrugas de tu piel y sentirme sin saber por qué niño, un niño con una pequeña caja con un tesoro para ti y para ti… ¡Hola!... ¡Adiós!... Ya no espero que nadie me entienda, para eso es ya demasiado tarde, solo que quieras de vez en cuando cerrar los ojos con fuerza, para no ver nada, y solo sentir, en mi terraza bajo el árbol de la noche… Dejé de escribir durante un tiempo e igual no escriba más porque sentí que ya no importaba donde estuviera, si estaba sentado de espaldas mirando el Caribe o mirando la cara más bonita que he conocido, estaba solo y aunque a veces abra la cajita del tesoro encontré, no sé cuando, no hace mucho, algo muy importante, de repente lo vi claro y dejé de intentar convencer a los demás de querer sentarse en mi terracita dónde estaba yo tan bien, abrí las puertas para el que quisiera entrar y nadie se sintiera incómodo y conseguí volver todo yo, y todo de mí, para no olvidar la habitación a oscuras. Aprendí a reírme de mi cara de tonto y aunque no soy más viejo, sí soy mas mayor y guardo en cada bolsillo todas las notas que escribí alrededor del mundo para que no se pierda ninguna, desordenadas para sacarlas cuando tenga tiempo y leerlas contigo, conmigo, en la habitación oscura de mi terraza bajo el árbol de la noche, aquí, allí, donde tú quieras pero con los ojos cerrados fuertemente, para no ver nada y sentir para no olvidar, solo sentir aquélla tarde en que lloraba de puro amor, tenso y casi sin respirar. Hasta pronto.

martes, 5 de junio de 2012

"Cuando la vida te sonríe, sonríele a la vida"

Estoy extasiado, confundido, aturdido, emocionado, alterado, perdido, encontrado… y no es para menos, hoy es sin duda un día que recordaré siempre, hoy es un día que contaré a mis nietos, y es que hace unas horas mi vida dio de nuevo un vuelco del que todavía estoy mareado, tengo cierto dolor de cabeza por la intensidad de las últimas horas o sino de los últimos días… Hoy me he visto jodido de verdad, hoy he sobrevivido a un golpe que aún me duele en el alma, me es difícil creer que pueda estar aquí escribiendo esta historia con final feliz como si todo hubiera sido un cuento surrealista, una pesadilla del subconsciente de la que creí nunca iba a despertar. Hoy os voy a contar, después de meses de silencio, como fue la resurrección, como el viajar te remueve, te agita y te patea devolviéndote después a la realidad: ¡Despierta hijoputa, que aún estás vivo! Escuché… Todo empezó al salir de la escuela en la que estoy estudiando “masaje tradicional tailandés”, es la primera semana de la quincena que dura el curso completo, estoy viviendo en el hospital donde se imparten las clases al norte de Tailandia, “Chiang Mai”. Salí con prisa mientras algunos estudiantes recibían su diploma de graduación, yo no tenía tiempo, mi autobús salía en una hora a las montañas, subí a mi habitación escuchando los aplausos de los estudiantes, hice la mochila metiendo solo mis cámaras, una camiseta, un calzoncillo, el libro del curso para practicar y la riñonera donde llevo todo mi dinero en metálico. Me duché, me vestí y bajé casi al final del evento, vi a mis dos compañeras que habían decidido venir conmigo y les comenté que tenía que ir al centro para dejar la bicicleta que había alquilado, les dibujé un mapa en el cual señalaba el punto de encuentro. Pedaleé con prisa, llegue a la tienda, devolví la bicicleta, me dieron la fianza y fui al lugar de encuentro. Minutos después llegaron ellas y posteriormente con media hora de retraso llegó la camioneta que nos recogió y nos llevó al minibus que nos llevaría después a las montañas: “Pai”, se llamaba el lugar donde pasaríamos solo el fin de semana, volviendo después para continuar el curso… ese era mas o menos el plan, pero como ya he dicho todo sucedió de manera totalmente diferente, me fui caminando y volví volando más tarde de lo previsto. Me fui sin saber que este fin de semana iba a cambiar todos mis planes, sin saber que la luna llena removería de nuevo el cajón de la ropa poniendo todo patas arriba… Así que dos horas y media después de curvas y viendo caer la noche llegamos a lo alto de la montaña, me sentí bien, y el clima era más fresco que el habitual calor tropical de la ciudad. Nos dejaron en la calle principal de el diminuto pueblo y pregunté a una pareja de “hippies” japoneses por el hostal donde estaba mi amiga de Amsterdam (que encontré por casualidad después de más de dos años sin noticias en el centro de Bangkok…) y mi reciente “ex-novia” de la que aún sigo enamorado y que por una mezcla de locura y un fuerte sentimiento interior me he separado, y que por casualidad se había encontrado con mi amiga que no conocía, en el mismo hostal y en la misma fecha en la que yo había decidido viajar el norte. Más adelante cada uno de nosotros formaría parte de un importante papel que se desarrollaría en los días posteriores… Con un poco de dificultad y preguntando mucho llegamos al lugar. Estaba cubierto de vegetación y de diferentes estructuras de bambú con hoja de palmera. Crucé la entrada y entre el silencio escuché voces que provenían de una de las casetas, me acerqué nervioso y de pronto entre un grupo que estaba congregado tranquilamente alrededor de una mesa cuando vi a “Coline”, una semana después de despedirnos entre lágrimas de dolor y sin fecha de volver a vernos. Me acerqué sin dejar de mirarla y como si alguien hubiera tirado de sus ojos hacia arriba se encontró conmigo. Nos miramos unos segundos, yo con una sonrisa tímida y ella con más pena que alegría se levantó lentamente sin apartar los ojos. Después vi a Dorine y la besé en la mejilla, parecía la única contenta de verme, y yo concentrado en la reacción de Coline no la hice mucho caso, ella supo por qué… Yo solté un: ¡Hola! Que provocó un silencio algo incómoda indicándome que todos sabían quién era yo y que hacía allí, después la miraron a Coline y la siguieron por unos segundos hasta que se acercó a mí, volviendo después a lo suyo y dejándonos a nosotros con lo nuestro… La abracé cohibido, no con la excitación que había imaginado, ella me abrazó por compromiso y me sentí como un intruso. Tenía muchas ganas de verte… Te he echado mucho de menos… Dije. Ella se quedó en silencio y noté como su abrazo adquiría débilmente cierta intensidad. La presenté a mis compañeras a las que saludó secamente. Le pregunté si había sitio para mí en su habitación, a lo que ella respondió que no… Mis amigas fueron a preguntar por su habitación y Dorine me dejó pasar la noche en su “bungalow”. Coline me acompañó sin hablar mucho, y yo contento de verla intenté animarla a pesar de lo complicado de la situación. La volví a abrazar y esta vez se desarrolló con un poco más de naturalidad. Llegamos al bungalow y dejé mis cosas, nos sentamos y hablamos durante un rato; yo le contaba sobre mi curso de masaje y ella me explicaba como la paz del lugar, las personas a sus alrededor, el tiempo y el silencio le habían ayudado a entender todo lo nuestro, lo suyo, lo mío y todo lo demás… Veía sufrimiento en sus ojos pero también sentía fuerza en su voz. Me alegré de volver a verla… Fuimos a cenar y sentados en la calle vi también a una amiga de Barcelona que estaba allí, aunque parezca extraño, es relativamente normal ver a la gente una y otra vez en el camino y en diferentes partes del mundo. Como encontré también semanas antes a un amigo también catalán en Bangkok, diez minutos después de que destrozado por una fuerte discusión con mis padres, que habían venido a visitarme, justamente antes de que se volvieran para España y sin saber cuando los volvería a ver… Allí vi a Luis que está desarrollando un proyecto sobre un orfanato en el que el mismo está trabajando y financiando en una isla de Filipinas, al cual conocí meses antes en Australia. Con él, su hermano, su padre y otros dos amigos pasaría los dos días posteriores y él precisamente formaría parte también de esta historia que os cuento… Acabamos de cenar y volvimos a los bungalows hablando de todo un poco. No había nadie, y tampoco mi amiga así que decidimos esperarla en la habitación de Coline hasta que viniera. Hablamos largo y tendido y acabamos besándonos irrefrenablemente hasta que exhausto, nos quedamos dormidos. Su compañero con el que compartía el bungalow nunca llegó, así que pasamos la noche despertándonos cara a cara al día siguiente sintiendo que nada había cambiado, que siempre había permanecido conmigo y que nunca lo habíamos dejado. Nos despertamos, desayunamos y una pareja de amigos franceses nos dejaron la “moto” ya que el grupo que allí estaba reunido decidió tomar setas que les llevarían de viaje a otros mundos y realidades que no eran las nuestras, así que allí los dejamos mientras se repartían las alas que les llevarían a volar, alto y lejos… Nosotros nos perdimos en la montaña y vi por primera vez en aquellos pueblos y entre arrozales, las imágenes que mi imaginación había creado como la supuesta percepción de lo que debería ser Tailandia. Recorrimos campos de arroz trabajados a mano por mujeres que cubrían su cabeza con gorros de hojas de palmera entrelazadas parecidos a una sombrilla. También vimos muchos búfalos de río, niños corriendo a lo lejos, montañas interminables cubiertas de frondoso bosque tropical, nos bañamos en una cascada mientras llovía, comimos unos de los mejores platos que había probado hasta entonces en un pueblo donde nadie hablaba una palabra de inglés. Nos perdimos entre caminos y la gente nos miraban curiosos y nos sonreían como solo lo hacen los tailandeses, y es que si con algo me quedo de esta país es con sus gentes, las mas cálidas y maravillosas que nunca he conocido… Coline me agarraba con fuerza y apoyaba su cabeza en mi espalda, yo conducía sin dejar de mirar aquel nuevo paraíso mientras notaba con cariño sus manos sobre mi pecho… No sé por qué te quiero tanto. Decía. Yo tampoco... Pensé. Condujimos durante horas entre los pueblos de casas de bambú y palmera sobre los pilares que prevenían las inundaciones, los perros callejeros, los niños del campo y el verdor que traía las lluvias monzónicas. Volvimos cansados y el grupo aún bajo los efectos de los alucinógenos jugaban y tocaban música descalzos como un grupo de críos en un circo místico, soñando que eran trapecistas, payasos o domadores. Nosotros que no formábamos parte de su realidad nos retiramos y dormimos hasta la noche. Después impregnados de la tranquilidad del lugar nos despertamos dejando al grupo que aún sonreía como el que despierta de un sueño largo y dulce. Cenamos en la calle de nuevo y volvimos para dormir como la pareja que fuimos, demostrándonos aún todo el amor que aún quedaba por consumir… Al día siguiente y último me desperté y ella me estaba mirando cuando me fijé que estaba llorando dándose la vuelta para que no la viera… Volvíamos a la realidad, a la dura despedida y el nudo en el estómago… La abracé, nos besamos e hicimos el amor con la pasión del principio, era quizás la última vez y eso intensificó las conexiones. Mis compañeras con las que había llegado se habían marchado hacía unas horas y Dorine se animó a acompañarme a la vuelta para la ciudad. Reservamos los asientos en el último autobús de las cinco y pasé las últimas horas con Coline hasta que corriendo a punto de perder el autobús nos dijimos adiós de nuevo, una vez más… Pero por cosas del destino aquella no sería la despedida… Me monté en el autobús con los ojos llenos de lágrimas y Dorine me abrazaba consolándome mientras partíamos. Hablamos todo le camino, cuando surgió el tema de cómo organizaba mi dinero a lo que yo respondí: Está aquí, en mi mochila conmigo… Ella me miró horrorizada y respondió: ¿Todo? ¿Llevas todo tu dinero contigo? Sí. Siempre conmigo, prefiero eso a pagarle la comisión al banco cada vez que saco, siempre lo hago y hasta ahora nunca lo he perdido... Pareció que alguien lo escuchó, no hablo de los que allí estaban, sino de alguien siempre presente. Así que paramos a la mitad de camino para ir al baño y bajamos, yo cogí mi mochila y salí fuera a fumar un cigarro. Compré una bebida y volvimos al autobús. Seguimos hablando cuando a la media hora sentí que me faltaba algo… ¡Mi mochila! La busqué y rebusqué. Mire a Dorine y dije: ¡Me he dejado mi mochila en la parada anterior!¡Mi dinero, mi cámara…!¡Todo! Me eche las manos a la cabeza sin saber que hacer y noté como me bajó la tensión por todo el cuerpo, no lo quería creer, todo lo que tenía, Todo mi dinero se había quedado atrás… Así que me levanté de un salto e intenté explicar la situación al conductor que paró a un lado el autobús. Dorine me miraba sin saber que hacer y el conductor salió del vehículo hablando tailandés, cogió su teléfono y salí detrás. Estaba lloviendo en algún lugar en la montaña. El hablaba en su idioma y yo intentaba explicarle que teníamos que volver a por mi mochila o estaba perdido. El llamó a alguien y después habló con algún otro. Yo miraba con todo mi cuerpo en tensión sin entender una mierda. Me apretaba la cabeza preguntándome que coño iba a hacer… Unos minutos después me respondió que no estaba allí pero yo me negaba a creerlo e insistí en que debíamos volver. Dorine salió del autobús preguntándome sobre que haríamos… Yo no supe que decir, pero teníamos que volver… El conductor habló en tailandés a los pasajeros y después me pidió 200 Bath (5 €), para volver atrás, yo acepté sin otra opción, pero alguien se quejó dentro del autobús y resultó que una de las chicas tenía que coger un autobús en una hora y no había tiempo… El me pidió perdón y me dijo que se tenía que marchar. Yo pedí que por favor me dejaran volver, pero no fue posible… Dorine me acompañó y allí nos quedamos, a tomar por culo en la montaña y lloviendo a mares. Dorine se fue a refugiar bajo un toldo que había en un lado de la carretera mientras yo empapado hasta las orejas intentaba parar uno de los coches que pasaban de vez en cuando. Volví al toldo sin mucho éxito mientras veía caer la noche. Estaba desesperado. Dónde dormiríamos, que íbamos a comer y como volveríamos al bar, ¿y si no estaba la mochila? ¿Dónde y que cojones iba a hacer? No tenía nada… todas las preguntas me amartillaban la cabeza pero intenté mantenerme fuerte y sonreí a Dorine, volví a la carretera y paré un camión mientras un hombre bajaba de la montaña con un paraguas… El hombre del camión dijo: ¡Pai! ¡Sí, sí! Contesté. Llamé a Dorine que vino corriendo y nos subimos en aquel camión viejo con el asiento sin respaldo y un colchón detrás que parecía la cama del conductor. Aquel hombre gordo y con el pelo teñido de un rubio rojizo nos miró con una enorme sonrisa y repetía sin parar: ¡Pai, Pai!... Con la esperanza de llegar antes del anochecer al bar, arrancó y no excedió de los 40 Km/h. En todo el camino… 100 m. mas adelanté paró y con otra sonrisa se echó la punta de los dedos a la boca indicándonos que paraba para comer. No podía con la tensión e intenté para otro coche, pero llovía como solo llueve en lo países tropicales y me dí por vencido. Por suerte cogió su comida para llevar y gritó una vez más: ¡Pai! Agarré a Dorine y la abracé dándole las gracias por estar allí conmigo… Volvimos al camión y a la velocidad del caminante vimos caer la noche y me preguntaba si podríamos distinguir el lugar. Dorine recordaba un puente, pero después de cruzar una docena no sirvió de mucho… La velocidad, el silencio y la incertidumbre era un castigo que tenía que soportar y llegué a la conclusión de que había perdido todo, de que oficialmente estaba sin dinero en Tailandia, sin un vuelo de vuelta, sin trabajo, no había pagado el curso de masaje y tenía en mi bolsillo el suficiente dinero para sobrevivir una semana más… Pero extrañamente me sentí muy tranquilo, e incluso bromeé sobre la situación con Dorien mientras el hombre repetía a intervalos por si lo habíamos olvidado nuestro próximo destino: ¡Pai! Era un tío muy agradable y nos hizo reír, apartó las cosas de su colchón y nos entregó unos cojines para que nos tumbáramos… ¡Pai! Dos horas después mientras intentaba visualizar el lugar entre la oscuridad pensaba en mis opciones: pediría dinero a Coline para comprar un vuelo y con algunos dólares que me quedaban volvería a Australia y me quedaría en casa de mis amigas hasta que encontrara algo y me recuperaría, pero el país es carísimo. ¿Y si me quedaba finalmente sin un céntimo?... Mejor me iría con Dorine a Ámsterdam y hablaría con mi antigua jefa para volver al “hostal”, no era mucho dinero pero podría encontrar algo después… O si hablaba con Erika podría volver a Ibiza y ver a mi familia y amigos, les daría una sorpresa… Coline se llevaría una sorpresa al volver a verme… Estaba en la mierda… Cuando creí ver una luz le pedí al hombre que parara el camión, me bajé corriendo y le pedí a Dorine que intentara explicar al hombre la situación. Estaba todo apagado y me costaba ver en el interior, intentaba recordar… Finalmente no era el lugar así que volví al camión y en el rostro del hombre vi que no había entendido una mierda y me pregunté que pensaría de dos turistas que le paran en medio de la montaña, lloviendo a mares y después le frenan Dios sabe donde sin entender una palabra de inglés. Me devolvió una sonrisa y unos metros más adelante volví a pararle y salté de nuevo del camión. Tampoco era el lugar… Volví y expliqué al hombre como pude, señalando la mochila de Dorine hasta que por fin entendió ¡Ah!¡Bus stop!¡SIIII! Dije con esperanza. Entonces señaló hacia arriba y dijo: I dont know… (No sé) Así que de nuevo intenté concentrarme en la carretera a la velocidad de una bicicleta hasta que dudé sobre otro lugar. El hombre negó con la cabeza y volvió a señalar hacia arriba, no sabía que pensar y por la cara de Dorine creo que tampoco entendía nada. Cuando de pronto tras una curva el hombre paró el camión y allí estaba. Baje con el corazón palpitando con fuerza sobre mi pecho y descubrí que estaba cerrado, no quedaba nadie allí, solo unos perros que me ladraban sin parar, me acerqué a una casa y la rodeé para ver si veía a alguien. Volví a la entrada y me paré en seco, me coloqué las manos a la cintura y pensé: estoy muy jodido… Volví al camión y el hombre me hizo un gesto indicándome que estaban durmiendo y que mañana abrirían. Dorine me colocó su mano en mi hombro y arrancamos a Pai. En una semana estaría supuestamente en Laos y en un mes más en Camboya y después me preocuparía de trabajar. Pero estaba sin dinero y mi viaje acaba allí, ahora solo pensaba en dónde y como saldría del país… Coline me dejaría para comprar el vuelo… Pero ¿y después?... Sonreía y decía: ya está, todo esto tiene una explicación, hay una razón para todo… Todo estará bien, estoy sano y salvo y aún no está todo perdido… Me sorprendí a mi mismo de cómo no estaba tirándome de los pelos, llorando de desesperación, no entendía porque me sentía tan bien. Mi cámara de fotos, mi cámara de vídeo con todo lo que había grabado el último año y medio… Dos horas después, cuatro en total en lo que parecía un viaje interminable el hombre se introdujo en un almacén y descargó el contenido del camión, lo que parecía una gran montaña de arena. Después llegamos a Pai y le dimos mil gracias. Por fin… Nos preguntábamos si a esa hora encontraríamos alguna habitación, yo le dije a Dorine que alguien nos dejaría pasar la noche en la suya. Comimos en un restaurancito que había abierto en el camino al hostal. El hombre nos ofreció todo tipo de atenciones, preguntando sin parar si necesitábamos algo más, nos traía agua, salsas, cubiertos… y después la comida que con el hambre que llevábamos nos upo a gloria. Me alegré de estar en Tailandia, en esos momentos me sentí seguro. Continuamos hacia el hostal y escuche en lo alto una risotada. Miré y ahí estaba la Luna, llena y luminosa, entonces recordé como toda mi vida había estado presente en las situaciones más complicadas. Aquella gorda, blanca hijadeputa me perseguía siempre complicándomelo todo y recordé que después solo era un susto que venía acompañado de una lección ¿Cuál sería esta vez?... Entonces como el primer día y unas horas después de marcharme cruzaba a media noche la entrada del hostal y nervioso busqué a Coline entre el grupo que se encontraba allí. Todos me miraban extrañados y les conté la historia. Nadie supo que decir y me aconsejaron positivamente, pero yo solo quería verla a ella. Me dijeron que se había ido a dormir hacía cinco minutos. Corrí a su bungalow y justamente salía hacia el baño. Corrí hacia ella y cuando se dio la vuelta me miró asustada con los ojos como platos. Yo la abracé riéndome nervioso y me preguntaba besándome sin parar: ¿Qué haces aquí?... Me separé de ella y dije: Estoy jodido, he perdido todo, me he quedado sin nada… Me miró sorprendido y se lo conté todo ¿Y ahora que vas hacer? No tengo ni idea. Respondí. Quería pedirte algo de dinero para irme a algún sitio a trabajar, aquí se acabo mi viaje… Le conté también mis futuros planes y opciones. Caminamos hacia el grupo sonriendo sin saber por qué. Me encantaba esta allí con ella, y todo lo demás carecía de importancia. Todos me miraban esperando a que dijera algo y como un rayo de luz en la más absoluta oscuridad dije: Me siento extrañadamente tranquilo, no se que coño va a ser de mí o a donde iré. El hombre del autobús me ha dicho que no habían visto mi mochila por ninguna parte. Mañana por la mañana vuelvo y si no… pues me voy a Ibiza a trabajar, hago dinero y luego pues ya se verá, no es el fin del mundo, es parte de viajar supongo… es una putada, una gran putada, pero… yo estoy bien y supongo que todo pasa por alguna razón… pero si cabe la posibilidad de que la mochila esté allí y que sean lo suficientemente honrados prometo que voy hacer con ese dinero que iba a utilizar para viajar, algo bonito. Es una señal, y ya no me pertenece, así que si la vida me lo devuelve, haré algo bueno con ello, no se el qué, pero tengo que dar las gracias devolviendo a la vida el favor que me ha devuelto… Vomité todo aquello sin pensarlo realmente, lo sentí verdaderamente, y pensé que si ya no lo tenía, verdaderamente ya no lo necesitaba. Pensé en Luis, en su proyecto y me prometí que iría allí y le ayudaría lo que me quedaba de tiempo y donaría también todo ese dinero que había perdido si me volvía de nuevo. Pero era mucho dinero… casi 3000 $, una cámara de 700 €, una de video recién comprada… todo tenía un valor material altísimo, una tentación que era difícil de aguantar. Todos intentaban animarme y hasta yo estaba convencido en que nunca más volvería a ver todo aquello. Volví con Coline realmente cansado, nos dormimos abrazados y me sentí afortunado de poder estar allí con ella en esos momentos… Me desperté en la mañana y ella lloraba sin parar, tenía los ojos hinchados y me preguntó: ¿Cómo lo haces?¿Cómo haces para no llorar? Yo me moriría sin estaría en tu situación. Yo le respondí que no sabía, que me era extraño ver lo bien que había recibido todo. Ella me dijo que no quería separarse de mí y no paraba de llorar. Yo intentaba aguantarme y pensé que tenía que ser duro, me esperaba una mañana decisiva y un futuro complicado, no podía derrumbarme o sino todo se me caería encima… Desayunamos y nos besamos, cuando Dorine volvió y me indicó que estaba preparada para volver, miré a Coline y se puso a llorar más aún, se echó en mis brazos y yo no me pude aguantar. Me acompañó a la salida y la besé con fuerza, me era durísimo volver a dejarla sin saber si volvería a verla, la quería demasiado… Dorine nos miraba con pena y entonces comencé a andar llorando como un niño sin poder evitar volver la cabeza y verla sentada en el suelo sollozando sin parar hasta que me alejé lo suficiente como para perderla de vista. Que durísimo es el amor, pensé. Entonces miré hacia delante e intenté concentrarme en lo que me esperaría. Andamos hasta el final de pueblo mientras intentamos parar un coche de vuelta. Un rato después de varios intentos una chica joven paró y saltamos en la parte de atrás de la camioneta. Veíamos el precioso paisaje alejarse delante nuestro. Las montañas iluminadas al horizonte me regalaban la tranquilidad que tanto necesitaba, pasó una hora y las señales indicaban que estábamos cerca del lugar. Dorine me consolaba diciendo que no creía que estaría allí, que tendría que estar preparado para afrontarlo. Yo lo sabía, pero aún guardaba alguna esperanza… Nos acercábamos cada vez más hasta que lo vimos a nuestra izquierda, paramos la camioneta y corrí de un salto preguntando al hombre de la barra: ¿Una mochila? No parecía entenderme… Le expliqué con gestos: Ayer-me-dejé-aquí-una-mochila… El hombre me miraba absorto y me lo negó con la mano. Ahí tenía la respuesta definitiva... Insistí: ¡Una-mochila! ¡Ayer, aquí!... El hombre se movía de un lado para otro buscando ayuda y me indicó que esperara. Se fue hacia su amigo y metió la mano tras la barra ¡Allí estaba! No me lo podía creer… ¡La puta mochila estaba allí! No sabía sin tendría todo dentro, si el dinero seguiría allí, pero aquello era más grande de lo que me esperaba. El 50 % estaba allí. Entonces sin coger la mochila abracé aquel hombre con fuerza y el rígido intentaba apartarse sin entender nada. Le dí las gracias mil veces y cogí mi mochila corriendo como un niño para enseñársela a Dorine que aún no la había visto y gritó abrazándome y diciéndome: ¡Eres un cabrón con suerte! Entonces la besé en la boca emocionado y miré dentro. Ni siquiera la habían abierto, estaba todo allí. Les dí las gracias y todo el mundo me miraba atónito. Me fui aún incrédulo sin apartar mis ojos de la mochila cuando sentí un mazazo que me dejó inconsciente. Con los ojos cerrados escuché: ¿Sabes quién soy? Respondí con dificultad: No… El con una voz fuerte y grave me dijo: ¡Recuerda lo que dijiste hijodeputa afortunado!¡Recuerda lo que prometiste si recibías el dinero!¡Yo te lo arrebaté para que despertaras y te dieras cuenta cabrón egoísta, de que no es tuyo, para que apreciaras lo que tienes y dejaras de pasearte por el mundo con tu cámara, tu portátil y todo tu dinero, fotografiando a la gente que no tiene nada, buscando lo exótico en países que no tienen que comer…!¿Y que das tú a cambio?¡Ahora debes hacer lo que prometiste, la vida te lo arrebató y te mostró que debías hacer algo bueno con ese dinero, este hombre te ha demostrado con honestidad que a pesar de no tener ni la mitad de dinero que tú, es mucho mejor persona, te a mostrado que en el mundo hay gente maravillosa y de gran corazón…!¡Ahora te toca a ti devolver a la vida toda su humanidad, ese dinero que dejó de ser tuyo pertenece ahora a gente que realmente lo necesita!¡Así que tú, cabrón egoísta, coge tu dinero, llévatelo a Filipinas y ayuda a tu amigo qué, sólo, esta construyendo mucho más de lo que tu nunca as echo, así que deja de hablar y de quejarte y busca una solución a los problemas!¡Vete y pórtate como un ser humano!¡Y si tantas ganas tienes, ve y ayuda tú a cambiar el mundo! Lo vi claro… Todo pasó por una razón y ahora debía comprometerme… me levanté como una serpiente dejando mi antigua piel tras de mí. El viaje había dado un drástico giro y ahora me tocaba a mí comprometerme con lo que la vida me había devuelto. Caminé rápido no porque tenía prisa o llegara tarde, sino porque era un paso seguro y decidido, ahora, creo que por primera vez en la vida tenía un objetivo y estaba decidido a cumplirlo. Mientras me alejaba escuchaba la risa del que me había hablado mientras pateaba mi antigua piel en putrefacción gritándome: ¡Despierta hijoputa, que aún estás vivo! Me monté de nuevo en la camioneta y Dorine me sonreía diciendo: ¡Tienes mucha suerte, no me lo puedo creer!… Todo tu dinero… Aún quedan buenas personas… Y rompí a llorar durante un largo rato, lloré lo que no había llorado antes, lloré por Coline, lloré de nerviosismo, de tensión, de emoción, de felicidad… No podía parar, y después conté a Dorine lo que haría con el dinero y me abrazó fuerte. Me dio la enhorabuena por haber visto todo esto de aquella manera, de haber tomado aquella decisión que me hacía más feliz que continuar con mi viaje. El estómago estaba vacío y sentía una paz inmensa, pensaba en contárselo a Coline, pensé en como todo cambia continuamente, en cómo gira la vida… pensé en Filipinas, en lo que alegría de Luis en cuando se lo contara, iba hacer aquello por primera vez en mi vida, iba a dar todo mi dinero y trabajar con mis manos con el único propósito de ayudar a los que realmente lo necesitan, y me sentía orgullosos de aquella decisión, de haber encontrado de nuevo aquel dinero que serviría para recompensar aquel gesto de buen corazón, aquel mismo dinero que se quedaría en Laos y Camboya para mi placer se iría ahora a Filipinas … Estaba mareado y aturdido, pero realmente feliz. Tenía ganas de contárselo a todo el mundo, de llegar aquí, de poder continuar con el curso y de contaros a todos lo mágico que puede llegar a ser encontrarse en el camino correcto…

lunes, 26 de marzo de 2012

"Sopa de fideos chinos"

Alguien abre la puerta que se encuentra a mis espaldas. Me giro perezosamente y “Angie” que entra sigilosamente me saluda con una sonrisa. Aun medio dormido miro el reloj solitario que cuelga sobre la pared blanca, las once y cuarto de la mañana. Los ventiladores giran a puro rendimiento, pero a pesar de que estoy medio cuerpo desnudo y las ventanas están abiertas de par en par, tengo la frente y el cuello húmedo por el calor y la humedad tropical. Román “el francés”, duerme bajo mis pies sobre un colchón en el suelo, yo en el sofá a su lado. Angie da vueltas por el piso y yo me incorporo activamente, lo suficiente como para ponerme en pie de un salto. Me cuesta un segundo volver a andar y paso por encima del colchón hacia la pequeña cocina donde doy un trago de agua de la mesa, se nota la falta de los ventiladores que continúan girando a mis espaldas y empiezo a sudar, lo cual, me hace andar despacio hacia el baño donde echo la “meada” mañanera. Angie me pregunta si quiero huevos para desayunar. Ricardo el novio de Angie acepta desde la habitación enredado entre las sábanas, lo saludo, Román también quiere huevos y yo quiero comer algo en la calle, un “arrocito”. Angie se va a comprar los huevos. Me pongo la camiseta de la que recorté las mangas el día anterior y doy un segundo trago al agua, salgo tras ella hacia el patio del edificio donde estamos, esta rodeado de cientos de puertas a diferentes niveles de donde cuelgan pequeños templos y barritas de incienso. El cielo esta nublado y no corre el aire, se oye el tráfico de fondo. Me coloco las “crocs” que se encuentran amontonadas en la puerta de la casa, costumbre asiática, y me acerco a las escaleras. Bajo los cuatro pisos mientras veo algunas señoras asomadas en las puertas que miran al exterior y me siguen fijamente con la mirada sin cambiar de ninguna manera el gesto de su rostro. Llego abajo del todo y directamente salgo a la calle donde una pequeña brisa casi imperceptible me acaricia el cuerpo como el mejor regalo del día. Cinco metros a la izquierda está este “garaje” lleno de mesas y sillas de plástico donde pequeños grupos de etnia china se sientan cerca de las grandes aperturas de persianas corredizas mirando hacia la carretera contigua. Yo rodeo la estructura y paso junto a los pequeños puestos parecidos a los típicos carritos de las “castañeras” en España donde todos parecen vender lo mismo, si no fuera por las diferentes ollas humeantes y los paquetes de “noodles” de colores que tienen colocados tras la cristalera del mostrador parecerían que están cerrados. Un anciano agachado limpia con una manguera los “bowls” y platos de plástico en una palangana sobre el suelo, me acerco al último carrito y dos carteles ofrecen cuatro variedades escritas en chino que no entiendo pero reconozco por los precios. Le pregunto a la señora si está abierto, se lo pregunto dos veces: “Is open?”. No me entiende y con un gesto: dirigiendo la punta de los dedos hacia la boca y un ruido que no creo que fuera una palabra, entiendo que me responde que si quiero comer, a lo que respondo afirmativamente. Me señala los letreros en chino y yo le apunto con mi dedo a los símbolos que dicen 2.70 RM. “No meat” (“sin carne”), le digo. Seguidamente se gira y yo me adentro sin decir nada más en el garaje mientras otro anciano que parece ser su marido se acerca a pasos cortos de otra de las mesas. Me siento a sus espaldas sintiendo desde hace un rato que soy el centro de atención y el único extranjero del lugar. Al fondo un grupo de ancianas chinas me señalan sin pudor mientras las demás asienten mirándome fijamente como si habría echo algo malo, yo les saludo sin ninguna respuesta y pronto vuelven a su conversación en la cual la señora que me señalaba parece tener la palabra. El garaje abierto de par en par esta cubierto de ventiladores que hacen su trabajo haciendo la atmósfera más placentera. La pareja de ancianos que se mueven sincronizadamente en un espacio de un metro parecen bailar con movimientos suaves mientras echan en un “bowl” un agua grisácea con un enorme cazo de una de las ollas humantes, el hombre espolvorea la sopa con distintas especias que coloca cautelosamente sobre una cucharilla. Me levanto y me acerco a la caja registradora que está encajada en la pared contraria. De manera contigua otro puesto donde hacen las bebidas esta lleno de cajas apiladas y vasos medio vacíos con líquidos de todos los colores sobre una superficie metálica donde diferentes bolsas de extraño contenidos cubren casi todo. La mujer que ya me conoce de los días anteriores me sonríe y le pido un té: “Tetarí”, y ella me responde con un brusco gesto con la cabeza típico de la sumisión de los chinos a modo de respeto y un sonido que suena como: “¡Jah! Vuelvo a mi mesa y el anciano me trae sonriente en “bowl” de color azul con unos palillos, una cuchara y un pequeño recipiente con guindillas y salsa de soja. Como de alguna manera esperaba el plato que había pedido sin carne llevaba unas esponjosas bolas de lo que parecía pollo y carne picada flotando sobre una sopa de fideos especiada, pero que decirle a esa enorme sonrisa que me saluda orgulloso con un cabezazo al aire y se va sin decir nada dando pasitos hacia su mujer que le espera echando otro cazo de agua grisácea en otro de los “bowls”. La mujer de la caja registradora me trae el té que se ha derramado sobre el plato y lo pone junto a la sopa, me tira otro cabezazo y se da la vuelta. Cuando se aleja me fijo a que su cuerpo pertenece al de una quinceañera en proceso de desarrollo y su cara es el de una mujer de cincuenta años, siempre lleva la boca abierta del tamaño del agujero de una bala con unos pequeños ojos escondidos tras las gafas que parecen más grandes que la totalidad del conjunto… seguidamente cuando remuevo la sopa para que se enfríe viene Angie con una bolsa llena de huevos y me explica que la quisieron engañar con el precio pero al final los pudo comprar al precio real. La invito a un té pero ella prefiere subir a cocinar. Allí me quedo solo dando vueltas a la sopa y observo a un treintañero que lee el periódico a mi lado mientras absorbe otros fideos sin dejar de leer algo que parece ser increíblemente interesante. Las señoras vuelven a hablar de mí y más adelante una pareja de indios me sonríe y me saludan con la cabeza sin darme mucha importancia. Me fijo que el techo también está cubierto de farolillos rojos-chinos que bailan con los ventiladores que tiene el símbolo de la marca “Red-bull” que parece no conocer de fronteras. Dirijo la mirada a la calle mientras con la derecha sujeto los palillos y con la izquierda hundo la cuchara en el líquido grisáceo mientras coloco sobre ella unos fideos chinos acompañado de dos pedacitos de guindilla y un trozo de bola de carne. Soplo y me lo meto en la boca, y está buenísimo, el placer de desayunar en Asia. En la calle que es más una carretera, el tráfico está tranquilo pero siempre en movimiento. Una moto en la que van un padre y dos niños al frente gira hacia su derecha con cuatro bombonas de gas sobre una caja metálica a su espalda. Un perro callejero que parece más muerto que vivo está parado en medio de la carretera tranquilamente como si fuera el lugar perfecto para descansar, los vehículos lo sortean como pueden en ambas direcciones sin darle la mayor importancia. Las casitas bajas que están al otro lado están también cubiertas de varios farolillos rojos que representan a la mayoría étnica de la zona y una de las mayorías del propio país. Las hojas de los árboles tropicales que lo cubren todo vibran con la suave brisa o al paso de los vehículos. Bebo del “tetarí”, té malayo con dulce de leche y como repito el proceso: cuchara-sopa-fideos-boladecarne-guindilla-soplo-absorbo… De pronto otra moto con una neverita atrás pita y suena un característico claxon que indica que trae helados. El perro levanta perezosamente la cabeza y vuelve a su posición sin hacer caso. Al fondo se ven un par de edificios altos rodeados de colinas cubiertas de selva verde y frondosa. Estamos una isla tan grande que no lo parece. Me acabo la sopa que me deja satisfecho y coloco mi espalda contra la pared mientras doy sorbitos al té. Los indios fuman y yo que intento dejarlo no puedo resistirme. Me levanto y me acerco a la caja registradora donde está la señora del agujero en la cara y cuerpo de adolescente y en la parte de atrás hay una pequeña vitrina con paquetes de cigarrillos de marcas locales e intencionales que cuestan entre ocho y doce RM ($3-$4), le pido un paquete y como ya me conoce se retira a la mesa metálica abre una de las cajas que tiene apiladas y saca una cajetilla de color rojo que pone cerca de la caja registradora, el paquete que tenía escondido es libre de impuestos y me cuestan dos y medio RM (menos de un $1), pago también el té y todo acaba siendo poco más de $1. Me vuelvo a la mesa, pido fuego a los indios y fumo mientras a cabo el “tetarí”. Pago la sopa y el hombre recoge el dinero con la mano derecha mientras se toca el codo con la izquierda y cabezazo. Todo lo que veo me encanta y a pesar del caos parece reinar una paz acogedora. Estoy lejos, muy lejos pero me siento en casa y eso me producen unas cosquillas en la boca del estómago que me recuerdan el amor que siento hacia este continente maravilloso. Los desayunos de sopa, los perros callejeros, las motos con exceso de equipaje, las ancianas cocineras, los ancianos vendedores, la sonrisas dibujadas, la humedad que te adormece, los farolillos, las ollas humeantes, la selva, el mar, el cielo, la impercepción del tiempo, los ventiladores, la vida en la calle, los restaurantes callejeros, los puestos de comida rápida, el té, el tabaco libre de impuestos y el caos, la libertad del caos y el desorden , nada me inspira más que esto…
Acabo mi té y me cruzo el garaje mientras vuelvo a ser observado por las ancianas y me despido de la mujer del agujero. Me dice algo que no entiendo: “uni”, me pregunta si voy a la universidad y le respondo que solo estoy de visita. Cabezazo. “UK?”, no “España”. Cabezazo. Me pregunta si trabajo y le digo que solo estoy viajando, de vacaciones, y le resulta extraño. Cabezazo. Nos miramos sin decir nada y me despido de nuevo. Cabezazo. “Bye! Terima kasih” (gracias). Giro mientras oigo a la mujer lo que supongo le estaba traduciendo al hombre que estaba sentado tras de mí. Subo de nuevo y dos gatos tumbados sobre las escaleras me miran, a la izquierda la mujer sigue sentada junto a la puerta, también me mira.
A salido el sol, y el calor me vuelve hacer sudar, me apoyo sobre la cornisa y miro hacia la selva. Pienso que en otra vida pude vivir en algún lugar del continente y en cierta manera es un extraño sentimiento de volver a estar en casa. Estoy en Malasia a las puertas de Tailandia donde estaré al acabar la semana, pero hoy es un día cualquiera y yo estoy aquí mientras en otro lugares la vida se desarrolla de diferente manera, yo tengo 26 años desde hace dos días y aún queda un largo viaje de vuelta. Un año y tres meses que volaron hacia alguna parte, el tiempo que pasa sin mi permiso. Estar perdido con un paradójico sentimiento de seguridad, de realmente saber lo que estoy haciendo y percibiendo cada paso que me acerca a lo que deberá ser así.
No estoy tan lejos, cada vez me siento más cerca.

martes, 4 de octubre de 2011

"Endorfinas en la sangre"

No os pasa a veces que estamos tan concentrados en resolver el problema de la felicidad que se nos olvida ser felices? Me entró la risa cuando lo pensé… qué paradoja más tonta! Se me olvida a veces de ser feliz… Qué sentido tiene entonces tanta fórmula, tanto leer, tanto documental y tantas otras conversaciones si se me olvida lo más importante?... SER FELIZ… Revuelto entre las sábanas, medio desnudo, casi dormido, acababa de hacer el amor y con el “sueño de Santa Mónica” de ‘’Angus & Julia Stone” me doy cuenta de esto: Peter Pan se olvidó quién era… Será que me hago mayor? Será que de tanta mierda que tengo vista y escuchada en los últimos meses está matando al niño? Tanta rabia y lágrima de impotencia acumulada, tantas ganas de cambiar al mundo, me han acabado por cambiar a mi?... Espero que no, espero que solo sea un flujo de injusticia que acabará canalizando y como en las películas tendrá un final feliz, no se puede perder la esperanza, eso nunca, ni echarse atrás, eso tampoco, siempre adelante sin arrastrar demasiado, sin acumular demasiado. Será ese el precio de haberse dado cuenta demasiado? De haber abierto demasiado los ojos? Siempre me dijeron que la abundancia no es buena, pero incluso cuando la abundancia es de humildad, de humanidad y de cambio? Será ese el problema de la raza humana? No puede uno ver demasiado, o ser bueno, o intentar hacer las cosas bien, porque la codicia, el ego y la avaricia te volverán loco? Abrir demasiado el corazón es llenarse las arterias de astillas? Tantos hombres buenos enterrados, y tantos hombres malos vivos y gobernando… Esta claro que no se ha de permitir (no perder la esperanza), pero no pensáis alguna vez: tendrá que ser así? La guerra del Ying y el Yang es cierta, las películas de buenos y malos van a durar para siempre? No puede finalmente vivir el príncipe y la princesa por fin juntos y comer perdices de una puta vez?...

Y es inevitable, vuelvo a mis errores, empiezo hablando de la felicidad y acabo hablando otra vez de la injusticia, que dos palabras tan distintas pero que fuerte conexión están teniendo en los días que corren. La vida nos brinda suspiros meditativos, la mente deja de pensar por unos minutos, te sientes bien, eres niño, te envuelves en la atmósfera que parece estar en la temperatura perfecta, te comen besos y la música no podría sonar mejor, la lámpara de noche da la luz perfecta y el cuerpo está vacío, el estómago está lleno de plumas que flotan acariciándote las paredes de los huesos… y no puedes evitar pensar por qué no puede ser siempre así, porque no puede haber equilibrio, disconformismo, porque esta paz no es general y nos quedamos todos dormidos con una sonrisa en la boca? ‘’Si no nos dejáis soñar, no os dejaremos dormir’’… qué bonito, la gente quiere soñar, se ve la luz entre tanta oscuridad. Qué difícil es buscar soluciones cuando no hay libros escritos, pero se están empezando a escribir, la gente comienza a recorrer caminos de sabiduría, las jaulas empiezan a vaciarse, y la tiranía se hace más pequeña, todavía ríen, pero no por mucho tiempo, no pueden sentir lo que yo he sentido esta noche porque están llenos de calderilla, están perdidos, tienen los ojos tapados, viven el ciudades de barro, calles de plastilina, compran papel y venden plástico, la naturaleza es artificial, es de mentira, los árboles son de corcho y el mar es infinito, los peces tienen un mecanismo especial de procreación y unas branquias especiales que convierten nuestra mierda en arrecifes de coral… ‘’A pesar de sus armas de seducción masiva, estamos despertando’’… Como me gustaría dar una palmada con mano gigante a todo el que lucha por todos, a todos aquellos que están ahora en las calles con el corazón repleto de energía y el arte de vivir para cambiar la realidad por realidad… ánimo! Se irán! Se unirán a nosotros… todos sabemos que cuando de hacer bien se trata no hay fronteras, que cuando la acción y la lucha es pura y de corazón, ya hemos ganado, no se puede perder, no podemos volver atrás porque no hay pájaro que viva en jaula que vuelva cuando la puerta se abre…el arte se está muriendo de hambre y la inspiración es desordenada, somos artistas en busca de la musa, hay una civilización recién nacida por enseñar, y quieren aprender! Es hora de empezar a ser humanos, ‘’dejemos la aburrida perfección a los dioses’’… ojala este sentimiento de tranquilidad, este derecho a soñar durara para siempre, qué a gusto se siente uno al estar despierto, sobretodo porque por las noches se duerme mejor, sobretodo porque cada vez somos más y más… dicen que el cuerpo segrega endorfinas, que son una sustancia química producida por el propio cuerpo similares a el opio y la heroína, amigos y amigas yo estoy hasta el culo…

sábado, 17 de septiembre de 2011

"Bendita locura"

Sobre la cama, medio tapado y atontado por las horas de la falta de sueño escribo para no perder la práctica y sobretodo para encontrar algo de orden en mi cabeza que vuelve, gira y se retuerce sobre mil y una historias que me rondan y me intranquilizan porque no tengo la respuesta adecuada o ni siquiera tengo respuesta. Acabo de dejar a Coline en el trabajo y tengo todo el resto del día para mí, la casa para mí. Estoy solo y decido escribir para quien quiera leer, sin objetivos y para nadie, solo por el placer de decir lo que me da la gana, escribir sin leer lo escrito, simplemente hablar o vomitar palabras como lágrimas de dolor. Estoy lejos, muy lejos, ya no se de dónde porque e perdido la nacionalidad y las raíces, no conozco ya bandera ni soy hijo de nadie. Estoy al otro lado del mundo y oigo las voces de mi país de origen, oigo que la gente lucha por algo y sin evitarlo busco información y acción entre las personas que mas conozco y veo que sus vidas están untadas de aceite impermeable, como si vivieran en otro país y entonces no se si soy yo o son ellos los que están lejos, y pienso en la palabra crecer y me vienen otras palabras conexas: progreso, consumismo, madurar, adquisición, edad, perdición… son inconexas entre sí, pero todas forman parte del crecimiento, no mío ni de nadie en particular, de la humanidad, de mis amigos y de los que aún no conozco, y pienso y me enfado porque me siento impotente y feliz; impotente porque no puedo transmitir la felicidad mientras los demás se regocijan en la satisfacción, un helado colorido y dulce que se deshace más rápido de lo que creíamos, no puedes protegerlo del sol, el tiempo es más caluroso y poderoso que uno mismo. Somos 60 ó 80 años de vida y nos creemos parte de 35 millones de historia, somos cagarrutas de pájaro salidas de un culo caliente que se desparraman sobre la tierra y se secan antes de que nos demos cuenta de la mierda que somos. Seres egoístas y destruidos con informaciones falsas, educaciones hipócritas y culturas retrógradas. No es culpa de nadie, dicen. Lo peor de todo es que lo sabemos pero nos envolvemos con sutileza en ese manto hipócrita que aunque sea falso y de papel, es siempre más fácil cubrirse el rostro que ver y tener la tentación de hacer algo, preferimos esperar a que otros se quiten el manto y lo hagan por nosotros, alguien menos cobarde y preparado, igual Jesucristo o Buda o el presidente de los Estados Unidos… Nos pasamos la vida pasando la vida, y nos morimos vacíos y rodeados de cosas que se mueren como nosotros y creo que en ese momento algunos se dan cuenta que rodearse de cosas es solo y sencillamente eso, “rodearse”… dar vueltas sobre algo sin llegar nunca a cogerlo, sin entrar o absorber y respirar la esencia de lo que en realidad es, en vez de intentar comprenderlo, nos quedamos en la superficie que no es tan satisfactoria, pero por lo menos nos sentimos más tranquilos y menos pesados y jugamos a ser el perro que gira y gira sin llegar nunca a morderse el rabo.

Nos emborrachamos, nos drogamos, nos vamos de compras, vemos fútbol, un coche nuevo, un polvo el sábado, un cigarro, un porro, una raya, una mujer, hijos… lo que sea para no sentirnos solos, para no dejarnos a nosotros mismos con nosotros mismos y sentarse en la misma silla con ese ser vacío que somos, embotar la mente con los logros de futbolistas que consiguen cosas en vez de conseguirlas por nosotros mismos. Es mas poderoso un gol que un domingo con gente que no conocemos, lo sentimos nuestro para no sentirnos tan mal a la hora de cerrar los ojos para echarse a dormir y darnos cuenta sin querer, que los días pasan pesados y a ninguna parte.

Nos sorprendemos de que la gente se vuele la cabeza, se tire a un pozo o países se declaren en estado de guerra… Construyamos edificios más altos que nosotros haber si así podemos sentirnos más grandes de lo que en realidad somos, llenémoslos de oros y otras piedras preciosas que no tienen más valor que el que nosotros le damos, comamos ostras que no nos gustan y son caras y gelatinosas, y digamos al mundo que hemos comido ostras que sabían a mar y mocos mientras otros excavan, y mueren en el intento de su propio agujero en busca de un pedazo de pan duro. Vivimos en la misma calle, pero evitamos el contacto para que las ostras de mocos no nos sepan tan mal.

No entendemos como hay putas que vendan sus órganos a viejos sucios y degenerados, es indignante! Es mejor venderse a un jefe y aun gobierno que nos roba, trabajar como un hijoputa y sin embargo sonreímos sus chorradas y callamos, porque sabemos que hablar causa desempleo, y el desempleo no nos dejaría ver fútbol, ni emborracharnos, ni comprar abrigos de temporada, ni comer ostras caras y viscosas. Ojala fuéramos todos putas que consiguen las cosas con su propio coño y sudor, así por lo menos venderemos nuestro cuerpo y no nuestra alma.

No se si creer en Dios o si Dios creerá en nosotros, pero pido a todos los seres superiores que hagan algo con estos seres (humanos) mitad animal, mitad dioses, algo y pronto, que bombardee todos los templos y Mcdonalds para poder empezar a creer en algo y comer comida que nazca de la tierra y no de los vientres mecánicos de la sociedad prostituta y ciega de egocentrismo. Quiero comerme los cuadros de picasso y beberme los anuncios de Coca-cola, quiero conducir los coches de los escaparates, volar en aviones de papel, follarme a las mentes, escribir constituciones constitucionales, menos gordos y más delgados engordándose, leer libros escritos y no dibujados, quiero salir a la calle y dejar de comprar sonrisas y abrazos…

Estoy loco, como una puta cabra, estoy como las mierdas, pero no más loco que el que pega a un hijo, que el que se come una vaca, que el que se va cenar ostras, o el que lleva diamantes de sangre, que el espera al fin de semana una y otra vez para golpearse la cabeza con el mazo del olvido, que el que se pone un uniforme para poder matar a gusto, o el que inventó los uniformes para llenarse la cartera sin mancharse las manos de sangre, no estoy mas loco que el que pide a los demás que den lo que ellos nunca dan, los que son racistas y cortan la carne con cuchillos de china, los que piden más seguridad porque hay robos de gente que muere de hambre, que los hombre blancos con un pasado muy negro, que los locos que llaman a otro locos, que los que gritan a la televisión sentados en sillones de cuero y trajes de lino, no más loco que los que se quejan por cómo van las cosas por inercia y no por preocupación, no más loco que el que mira y solo ve, ni el que se ríe de los que proclaman la paz y admiran la fuerza de los puñetazos de amigos…

Que agradable locura la mía! Ojala que nunca me de por la locura de querer estar cuerdo. Buda, Jesucristo, Alá, Obama, Napoleón, Papá, Mamá… nada, nada, que ya lo intentaré yo, seguir con lo vuestro…

Que agradable locura la mía! Me da la risa y a la vez se me saltan las lágrimas y me pone furioso la gente que alguna vez en la vida no se vuelve loca, como los niños que gritan, corren, hacen caras, pintan, cantan, bailan. Quién se llevó a los niños y nos devolvió estos seres despreciables que somos? Fuiste tú Dios? Quieres decir que hacerse mayor significa hacerse almeja que se cierra y abre a su antojo?
Que bueno sería que a todo el mundo le diera por volverse niño, o aún mejor, que naceríamos adultos y los más mayores, los gobiernos, padres y religiones se empeñaran por volvernos niños según vamos creciendo. Caos? No más que en el que ahora estamos, no más profundo que este agujero negro que nos absorbe hasta las entrañas como el puñetazo de un boxeador que nos aturde y nos deja pensando que especie somos: planta? Animal? Ser humano? Que es eso?
Necesitaba estar solo, necesitaba una mañana así, en silencio, la casa vacía, una mañana así, aquí en la cama medio desnudo escribiéndome una carta como ésta… (Suspiro) Hayyyyyy… Bendita locura…

domingo, 28 de agosto de 2011

"Carta a los indignados".

Queridos amigos:

Quiero ante todo felicitaros y agradeceros la gran revolución que tanto necesitábamos y de la mejor y única manera que éticamente ha de ser posible: pacíficamente.
Llevo años intentando hablar, discutir y alentar a mis amigos y parientes de algo que era tan necesario: cambiar un sistema corrupto, injusto, violento, clasista, racista y fascista como el que todavía tenemos en España y muchos otros países del mundo, y lo que la mayoría de veces recibía a cambio eran respuestas violentas y des calificativas, y además de sentirme triste y enfadado, y de no poder encontrar el camino o la manera de comunicación, me sentía también impotente y débil ante la situación no poder realizar un cambio de consciencia ni siquiera a mi alrededor, y me preguntaba que es lo que estaba haciendo mal, o porque mis conversaciones sobre éstos temas causaban este rechazo. Tenía muchas preguntas, sabía que me estaba dando cuenta de que algo iba mal y necesitasba cambiar pero no sabía ni qué ni cómo. Me sentía solo y desesperado, así que comencé a viajar por el mundo e intentar buscar respuestas, abrir la mente. Y encontré en el camino personas de corazón puro, consciente, preparadas y con muchas ganas de un cambio global para todos, no un cambio económico e individual, sino social, un cambio entre la gente, un cambio de proporciones gigantescas que de calor a todos y cada una de las personas que luchamos por un mundo más justo y sobre todo un mundo en el que todos tengan la posibilidad y accesibilidad a los derechos y necesidades básicas para todo ser humano.

Hoy en día a muchas de las personas, ésto les suena a cuento o no son capaces aún de ver la importancia de este movimiento que quiere beneficiar a todos. Ven como he leído antes e intentan mostrar, cuatro perroflautas o marginados llevándose ostias a tropel en plazas y barrios lejanos e inaccesibles, no se dan cuenta que está pasando a la vuelta de la esquina, que es una lucha necesaria para todos y de todos, se quedan en la superficie y no lo siente como algo propio y relevante. Lo ven desde sus casas o puestos de trabajo como algo que no les afecta directamente porque todavía no les a tocado. Todos somos necesarios en esta lucha, pero sobretodo nosotros los más jóvenes somos los que debemos afrontar y comenzar de nuevo para que en futuras generaciones se diluya también ese espíritu de lucha ante la injusticia, cambiar el presente para que la bola de nieve no se haga más grande de lo que es hasta llegar a la imposibilidad. Pero "Bukowski decía: "...Si a tus amigos les gusta tu trabajo algo va mal, pero si la policía anda cerca es que algo estás haciendo bien..."

Ahora mismo estoy viajando por Australia y no se si por cosas del destino o por encontrarme en el camino correcto, he llegado ha este país hará unos 7 meses donde empecé a escuchar lo que estaba pasando en España, leí y absorbí todo lo que pude, y os prometo que a pesar de que odio fronteras, banderas y nacionalismos, nunca en mi vida me sentí tan orgulloso de mi país y mi gente. Y digo que por casualidad, porque a la vez que leía sobre la revolución me adentraba y aprendía cada vez más sobre el funcionamiento del sistema que en Australia funciona increíble y desgraciadamente bien. Nunca en mi vida estuve en un país tan correctamente estructurado de manera muy cercana al fascismo, con una falta enorme de libertad y sin embargo tan feliz. Todo eso me desconcertaba y después de leer "Un mundo feliz" de Huxley o "1984" de Wilde empecé a entender que la fuerza de un sistema dependía en la aceptación del pueblo, de su debilidad y cooperación, y de por supuesto comprar este gran servicio al gobierno con montañas de dinero, convertir al pueblo en un pueblo rico que consuma y gaste su dinero donde y cuando quieran y a la vez hacerles creer que lo están haciendo bien, que deben ponerse en contra de todo aquél que no quiera o se oponga la sistema que tanto beneficia, que la vida se basa en el progreso, producción y consumo, que no piensen y dejen las operaciones y control en manos de su gobierno que les cuida y protege... Y amigos por encima de todo y con todas mis fuerzas deseo que consigáis vuestros propósitos para que en un país que quiero con todo mi corazón no se convierta en Australia.

Porque la vida y el progreso no se basa en el dinero, ni en el nivel de consumo, ni en la acumulación de materiales, ni en el aprendizaje de muchos y variados conocimientos... la vida es compartir, respetar y cuidar el medio ambiente, ayudarnos para construir así una sociedad en la que todos seamos iguales y nos sintamos que formar parte de todo y de todos, un pueblo mas humanizado y menos egoísta. Y así y solo así se podrá conseguir algo... así y solo así se podrá hablar de paz, de libertad y progreso...

Me corroe por dentro no poder estar allí para unirme a todos vosotros. Por eso quiero pediros como desde aquí, tan lejos y a la vez tan cerca, me digáis de que manera puedo ayudaros, CÓMO puedo hacer que seamos escuchados y daros fuerza para que sigáis adelante y luchéis dignamente sin armas ni sangre, y formar así una sola boca que se abra grande y grite con la fuerza de millones de personas que piden una democracia real ya!

Atentamente y con todo mi cariño os deseo toda la suerte del mundo,
Endika Izquierdo